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Los criterios interpretativos

5 octubre, 2010

 

LOS CRITERIOS INTERPRETATIVOS

 

 La interpretación exige en su fase aplicativa el uso de determinados criterios cuyas características son fundamentalmente de definiciones esquemáticas. Como cuestión previa debemos determinar: ¿se trata de métodos o criterios? Nos inclinamos, de acuerdo con  la definición que esboza Rafael Asis de Roig[1], por saber que se trata de criterios, los cuales constituyen pautas orientativas sobre las cuales no hay un sentido de prevalencia total de uno sobre otro. En efecto, los criterios podrían concurrir juntos o bien de modo único, esa definición será ejercitada por el intérprete.

Asis de Roig[2] señala que el criterio general es la perspectiva principal que se adopta a la hora de interpretar un enunciado normativo, tanto al inicio de esta tarea como en su resultado. A su vez, los metacriterios son opciones, puntos de partida o perspectivas de utilización del criterio general. Algunos metacriterios son presupuestos del criterio general.

En caso de existencia del conflicto jurídico ¿vale la configuración del brocardo in claris non fit interpretatio? Asis de Roig[3] se ha  inclinado por lo nocivo de este principio, en vista de que parte de una premisa de que no hay necesidad de interpretar los problemas si la solución, por cierto, es clara. En realidad, todos los problemas necesitan de interpretación, en mayor o menor medida, a efectos de que exista una correcta delimitación del problema.

Otra cuestión relevante es la concerniente a las relevancias específicas que condicionan el valor de la interpretación. Asis de Roig señala los siguientes enunciados:

ELEMENTOS CONDICIONANTES DE LA INTERPRETACIÓN

Lenguaje jurídico: No solo hay un tipo de lenguaje especializado sino también se utilizan  términos ambiguos, vagos y emotivos que rehuyen la interpretación.

Los problemas que se presentan son: sintácticos: se refieren a la conexión de las palabras en la estructura del enunciado normativo; lógicos: concernientes a las relaciones de una expresión con otras expresiones dentro de un mismo contexto; y semánticos: derivan del significado de las palabras o de los enunciados.

Carácter de la interpretación: La interpretación siempre deberá ser problemática y dialéctica. Es decir, el juez, al resolver un conflicto, no está usualmente frente a una situación de compatibilidades y afinidades. Por el contrario, el juez usualmente enfrenta incoherencias del ordenamiento jurídico, las cuales debe resolver.

Marco de desenvolvimiento: En la interpretación existe una serie de reglas y presunciones que no tienen por qué estar presentes en otros ámbitos. Se debe respetar una serie de reglas. Debemos ceñirnos, en este aspecto, a que la subsunción siga siendo suficiente para la solución del problema. Si sucede que la premisa factual puede ser incorporada dentro de la premisa normativa, entonces el problema se soluciona sin mayor complejidad, dado que es propio del esquema de la subsunción, encontrar una solución al conflicto a través de los criterios de solución en el ordenamiento jurídico.

Aspecto valorativo: A la hora de interpretar aparecen también  las valoraciones del intérprete, quien tiene que elegir entre posibles significados. Tiene lugar la característica polisémica del lenguaje dado que una palabra puede tener varios significados a la vez y si nos remitimos a la situación en especial de una norma, es posible encontrar que la misma, en apariencia clara y no sujeta a contradicciones, pueda encontrar distintos significados por parte de varios intérpretes.

En este aspecto valorativo concurren: de un lado, una indeterminación lingüística del derecho. Ya Ángeles Rodenas[4] refería que la indeterminación supone que puede haber casos en los cuales no es posible identificar qué es lo que el derecho requiere debido a problemas de lenguaje mediante el que éste se expresa; de otro lado, concurren problemas de ambigüedad, los cuales igualmente pueden ser delimitados en los siguientes términos: a) ambigüedad semántica: afecta los términos( por ejemplo, juez latinoamericano, es decir, ¿ a un juez de qué nacionalidad se refiere?); b) ambigüedad sintáctica, la cual afecta a la estructura lógica de los enunciados, es decir, al modo en que las palabras están conectadas entre sí; c) ambigüedad pragmática, la cual se produce cuando un enunciado puede cumplir diferentes usos o funciones del lenguaje, sin que del contexto sea posible esclarecer de qué uso se trata; y , d) finalmente, concurrirán problemas de vaguedad, en la medida que no se afecta a los términos sino a los conceptos.

 

CONCLUSIÓN

La utilidad de los criterios reside en el soporte que representa para la actividad interpretativa, legitimando la acción de “decir” el derecho y los hechos, en la percepción amplia que hoy se tiene de la interpretación. Sin criterios orientativos, solo resta consagrar la arbitrariedad y caos en la tarea del intérprete. Ello se debe evitar.

 

Edwin Figueroa Gutarra

Doctor en Derecho

Juez Superior Lambayeque

Profesor USMP filial Chiclayo

Profesor Asociado Academia de la Magistratura

Publicado en JURIDICA 292, El Peruano, 02 de marzo de 2010

 


[1] ASIS DE ROIG, Rafael. Jueces y Normas. La Decisión Judicial desde el Ordenamiento, Marcial Pons; Madrid, 1995, Pág. 177.

[2] ASIS DE ROIG. Rafael. Op. cit. Pág. 204.

[3] ASIS DE ROIG. Rafael. Op. cit. Pág. 177

[4] RODENAS ANGELES. En la penumbra: Indeterminación, derrotabilidad y aplicación judicial de las normas.  En Módulo Razonamiento Jurídico 2005 VI Curso PROFA. Pág. 63.

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