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STC 02005-2009-PA/TC. Caso ONG “Acción de Lucha Anticorrupción”. Píldora del día siguiente

9 marzo, 2011

 

Estimados amigos: 

Los temas de libertad reproductiva, aborto y control de la natalidad suelen ser adyacentes en cuanto conciernen al derecho a la vida, y de suyo, resultan controversiales en la medida que identifican posiciones muy encontradas al respecto: desde el derecho a la privacidad, que en el caso Roe vs. Wade (1973, EE.UU.) resulta ser la premisa del derecho a abortar, hasta las defensas cerradas del derecho a la vida, que subyacen no solo en las concepciones cristianas sino en los movimientos pro- vida.

Precisamente el caso de la Píldora del Día Siguiente, el cual puede ser leído en http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2009/02005-2009-AA.html, se inscribe en ese debate en la medida que opta por prohibir la distribución gratuita de la píldora, en vista de que no se había aclarado aún científicamente su no efecto abortivo. El Tribunal opta por una defensa más cerrada del derecho a la vida frente a la duda respecto al efecto abortivo de la píldora. 

Los fundamentos de interés, a juicio nuestro, son los siguientes:

6.2. Análisis en concreto

35. Este Tribunal considera que se debe ser sumamente cauteloso en la dilucidación de este caso, en el que existen posiciones encontradas desde la ciencia respecto a los efectos de la píldora en el cuerpo de la madre y en el proceso vital del nuevo ser. Si bien no corresponde zanjar las dudas de la ciencia o definir desde esa perspectiva cuándo es que la vida comienza, pues la auctoritas de este Colegiado no es científica, si le corresponde administrar sobre la duda que genera la inexistencia de consenso y certeza sobre los efectos de la píldora.

36. Para ello, previamente se debe adoptar una posición evidentemente sobre fundamentos que resulten razonables y justos, y sin olvidar que lo que se está interpretando es nada menos que la norma constitucional, la cual, “no es otra cosa que un ensayo, tal vez imposible y casi podríamos calificarlo de “fáustico”, pero profundamente humano y digno de ser interpretado, de transformar en derecho escrito los supremos valores, la pretensión de ”encerrar” de “definir” en una norma positiva, lo que por su naturaleza es inasible e indefinible: lo absoluto”. [Cappelletti, M. El control judicial de la constitucionalidad de las leyes en el derecho comparado. Traduc. De  Cipriano Lara y Héctor Fix Zamudio, México, 1996, p. 74].

37. A este Colegiado correspondía pues, dentro del marco constitucional y sobre la base de los valores y principios que la configura, ponderar adecuadamente cada una de las posiciones expresadas y mostradas en el expediente, respecto a lo que la ciencia médica entiende por concepción y el momento en que ésta se produce. Igualmente debe ponderar lo que dice la doctrina y normativa jurídica, que no hace sino replicar la controversia inconclusa sobre este hecho tan trascendental. Este inacabado debate, del que se ha dado sólo somera cuenta, no hace sino mostrar de manera descarnada el hecho de que el ser humano, tan orgulloso de sí por el avance científico y grado de evolución que ha logrado, todavía no es capaz de determinar, sin lugar a controversia, el instante en el que se ha creado un nuevo miembro de su especie.

(…)

51. (…) atendiendo a que, según lo evidenciado en autos, el mundo científico se encuentra fisurado respecto a los efectos del AOE sobre el endometrio y la implantación; es necesario ponderar cada una de las posiciones expresadas, a fin de definir jurídicamente si tales efectos existen. Dada esta realidad, y sin desconocer la validez e importancia de las opiniones presentadas durante el proceso, este Tribunal considera que hay suficientes elementos que conducen a una duda razonable respecto a la forma en la que actúa el AOE sobre el endometrio y su posible efecto antimplantatorio, lo que afectaría fatalmente al concebido en la continuación de su proceso vital. Esta decisión se adopta fundamentalmente sobre la base de la información expresada en los insertos de cada una de las presentaciones de los anticonceptivos orales de emergencia, que en su totalidad hacen referencia a tal efecto.

52. No obstante ello, la decisión de ninguna manera podría pretender ser inmutable, pues como reiteradamente se ha señalado, ésta ha debido ser tomada aun cuando hay importantes razones del lado de la demandada, importantes pero no suficientes, para vencer la duda razonable aludida, por lo menos hoy en día. Más aún, atendiendo justamente a esa situación, debe quedar claro que si en el futuro se llegase a producir niveles de consenso tales respecto de la inocuidad del levonorgestrel para el concebido, evidentemente tendría que cambiarse de posición.

8.2. Dilucidación de la controversia

53. Por lo anteriormente expuesto, y teniendo en cuenta, por un lado, que la concepción se produce durante el proceso de fecundación, cuando un nuevo ser se crea a partir de la fusión de los pronúcleos de los gametos materno y paterno, proceso que se desarrolla antes de la implantación; y, por otro, que existen dudas razonables respecto a la forma y entidad en que la denominada “Píldora del Día Siguiente” afecta al endometrio y por ende el proceso de implantación; se debe declarar que el derecho a la vida del concebido se ve afectado por acción del citado producto. En consecuencia, el extremo de la demanda relativo a que se ordene el cese de la distribución de la denominada “Píldora del Día Siguiente”, debe ser declarado fundado.

(…)

La posición final del Tribunal es, en rigor, que la duda respecto al efecto abortivo de la píldora del día siguiente, debe inclinar una decisión estimatoria de la demanda, esto es, la duda favorece la vida.

La conclusión a la que arribó el supremo intérprete fue controversial en tanto colisionaba aparentemente con un fallo anterior (vid http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2006/07435-2006-AC.html). Sin embargo, este último proceso solo se refería a un proceso de cumplimiento respecto a la distribución administrativa de la píldora y en tal sentido, la orden de distribución debía ser acatada.

El fallo ahora en comento no cierra la posibilidad de cambiar de criterio dado el influjo del incesante avance de la ciencia pero en esta decisión, adopta una posición que pretendía el equilibrio de la abstención frente a la duda respecto al efecto abortivo de la píldora.

Saludos cordiales,

Edwin Figueroa Gutarra

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