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Francisco del Solar y la cientificidad del Derecho

19 abril, 2012

 

Estimados amigos:

Hondo pesar ha causado el reciente deceso de Francisco del Solar Rojas (1945-2012) pues se trata de uno de los académicos que con más persistencia, denuedo y perseverancia, abogó con convicción sostenida por la cientificidad del Derecho como corriente, concepto y emblema de pensamiento.

Datan de hace algunos años las conversaciones sobre cómo armar un movimiento de ideas para que destacáramos, a través de los argumentos de la Filosofía del Derecho, las bases científicas de nuestra disciplina, su consolidación como ciencia y su perspectiva de crecimiento material de contenidos desde una noción de cientificidad. Se trató de armar ideas en común para que precisamente a través de una corriente de autores, JURIDICA pudiera significar un medio para apuntar hacia un tratamiento del Derecho como una ciencia consolidada en sus bases científicas y materiales.

Éramos conscientes con Francisco, he ahí el punto, de que no resultaba tan cierta aquella premisa de que en vista de que el Derecho no se guiaba por leyes universales y por tanto, no era una ciencia en estricto formal, pues no disponía de constataciones sistemáticas al igual que la Física, la Química y las Matemáticas. Decíamos que tales conceptos adolecían de una fisura conceptual seria, pues el Derecho sí apuntaba a ser definido como una ciencia, desde el mismo Kelsen, en cuanto se perfilaba una teoría de los enunciados normativos.

Inferíamos con Francisco que los abogados no eran artesanos del Derecho, por ausencia de ciencia, sino se impulsaba cientificidad formal y material desde la misma noción de la regla o norma jurídica, así como se cerraban los ámbitos de indeterminación de los principios para dar lugar a verdaderos métodos de interpretación como la ponderación y la proporcionalidad.

Fueron entonces acogidos estos modos de enfoques científicos de nuestra disciplina y el compromiso fue crear una corriente de pensamiento que apuntara a consolidar esa tendencia de reforzar aún más las bases científicas del Derecho, objetivos que creemos se lograron en buena medida desde el impulso de las nociones de la argumentación jurídica, disciplina que por excelencia identifica las bases conceptuales del Derecho y le confiere una carta de ciudadanía que desde hace mucho define que nuestra disciplina ha logrado las bases materiales para ser considerada una ciencia.

Una vez alcanzada esa tendencia, prosiguió el ímpetu de Francisco para que las ideas de cientificidad se consolidaran aún más: nos pidió cordialmente a un grupo de autores reforzar artículos sobre el lenguaje jurídico en la procura existencial de desterrar conceptos ajenos a nuestro campo como los de “operador jurídico”, “Colegiado” y otros tantos que en buena cuenta, en concepto de Francisco, deformaban el lenguaje jurídico apropiado. Para Francisco el abogado no podía ser un “operador” pues el análisis científico del Derecho no se reducía a una tarea manual sino esencialmente interpretativa, de donde correspondía entender que el concepto del Derecho como ciencia, tenía un significado mucho más profundo y de esencias inmateriales más amplias.

Resumió pues Francisco en todas esas actitudes una convicción de procedimiento, al igual que los librepensadores de Gonzáles Prada, en tanto no se trataba solamente de afirmar las premisas sino de vivenciarlas, de darles una dimensión real y eso solo se podía lograr desde las campañas emprendidas por JURIDICA, medio que en estos años ha logrado convertirse, democráticamente, en una expresión acendrada, representativa y propia del pensamiento jurídico peruano e iberoamericano.

Las campañas de ideas, conceptos y tendencias antes enunciadas no han arado en el mar. JURIDICA ha logrado, para tirios y troyanos, un lugar de reconocimiento privilegiado en el ordenamiento jurídico peruano y en gran medida, esa tarea ha sido producto del empeño, dedicación y tesón de Francisco y todo un equipo de profesionales de apoyo.

Vamos a extrañar los sesudos artículos de Francisco sobre Historia del Derecho, su especialidad de antes y siempre, en tanto consideraba que era propiamente la historia de nuestra disciplina uno de los medios más idóneos para determinar las bases fácticas y luego conceptuales de la formación del Derecho como ciencia. Él se encontraba seguro de estas ideas mas había conciencia de que era necesario difundir estos conceptos en campañas de pensamientos y de ahí la sugerencia a varios autores amigos para que coadyuváramos en esos nobles propósitos de consolidar el Derecho como ciencia en el pensamiento jurídico peruano.

Creemos que los objetivos de Francisco han sido logrados en gran medida. Nos apena mucho su partida mas podemos dar fe de que su partida ha sido en paz pues JURIDICA y sus 403 números hasta hoy, reflejan una perseverancia pocas veces conseguida en el mundo. Hasta pronto, gran amigo.

Saludos cordiales.

Edwin Figueroa Gutarra

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