Archive for 27 mayo 2021

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Reseñas de viaje. Atenas, Grecia. 2019 (parte 2)

27 mayo, 2021

Estimados amigos:

Prosiguiendo con algunas reseñas de nuestra visita a Atenas, Grecia, en 2019, a donde llegamos desde Barcelona, incluimos algunas descripciones que nos parecen de relevancia. En principio, el país heleno es fuente inagotable de sitios de interés y más aún, si nos guía conocer un tanto más de la filosofía griega, pues todo Atenas es inacabable en significados en esta materia.

Adjuntamos unas vistas del Estadio Panathinaikó, en el centro de Atenas, conocido también como Kallimármaro (en griego “mármol hermoso”), uno de los recintos deportivos más antiguos del mundo. Fue un estadio de atletismo en Atenas y se levantó en honor de la diosa Atenea. Construido enteramente en mármol blanco, se remonta su antigüedad al año 329 a.C. Tiene una capacidad de 45,000 espectadores, aunque en sus primeros tiempos el aforo llegaba a 80,000 almas.

La Biblioteca Nacional de Grecia, también en el centro de la ciudad, fue fundada en 1832, y se distingue por su estilo neoclásico. Forma una trilogía con la Academia y la antigua Universidad de Atenas. A la fecha se encuentra fusionada con la Biblioteca de la Universidad de Atenas.

La Universidad de Atenas fue fundada en 1837 por iniciativa del rey bávaro Otón I. Se encuentra a muy poca distancia de la Biblioteca Nacional.

También en el centro de la ciudad, la Academia Nacional de Grecia, fundada en 1926, representa uno de los monumentos más importantes de la ciudad, y su sola referencia nos trae a la memoria la Academia de Platón. Puede verse en su zona de acceso, flanqueando la entrada, las estatuas de Platón y Sócrates, dos de los pensadores más emblemáticos de la humanidad. La Academia se divide en tres órdenes: Ciencias Naturales, Letras y Arte, y Ciencias Morales y Políticas.

Por último, la Iglesia de San Jorge- Agioi Isidoroi- es una pequeña capilla ortodoxa y destaca su fachada blanca, así como un hermoso campanario. Se ubica en lo alto del cerro Licabeto, a 299 msnm. El monte es una especie de observatorio de Atenas. Según la leyenda, la diosa Atenea quería que su templo de la Acrópolis estuviera muy cerca del cielo y, en el intento de trasladar una gran piedra, ésta se le cayó, formándose así el monte Licabeto. Desde ese espacio pueden apreciarse las islas de Salamina y Egina. Se accede a este sitio por funicular.

Saludos cordiales,

Edwin Figueroa Gutarra

 

 

 

Vista panorámica del Estadio Panathinaikó

 

 

 

Interior del Estadio Panathinaikó

 

 

 

Acceso al Estadio Panathinaikó

 

 

 

Biblioteca Nacional de Grecia 

 

 

 

Vista lateral de la Biblioteca Nacional de Grecia

 

 

 

Universidad de Atenas  

 

 

 

Academia Nacional de Grecia. A los lados estatuas de Platón y Sócrates

 

 

 

Iglesia ortodoxa de San Jorge -Agioi Isidoroi- en lo alto del cerro Licabeto  

 

 

 

Campanario de la Iglesia de San Jorge en el monte Licabeto  

 

 

 

Café en el restaurante Orizontes, cerro Licabeto

 

 

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“Constitución y Tribunal Constitucional”. Conversatorios de Derecho Constitucional. Cátedra 3. Domingo García Belaunde. 26 de mayo de 2021.

25 mayo, 2021

 

Estimados amigos:

En desarrollo de nuestro Programa Conversatorios de Derecho Constitucional 2021, hemos proyectado la conferencia Constitución y Tribunal Constitucional”, Cátedra 3, la misma que se desarrollará el próximo miércoles 26 de mayo a las 18.00 horas (tiempo de Perú).

Nuestro ponente es el Dr. Domingo García Belaunde, presidente honorario de la Asociación Peruana de Derecho Constitucional y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú. El expositor es uno de los profesores pioneros en la enseñanza del Derecho Constitucional en el Perú, al tiempo que es quien ha merecido las más importantes distinciones académicas en su extenso historial formativo.

Este evento, de igual forma, es un testimonio de reconocimiento a quien ha trazado, para las generaciones jóvenes de docentes en materia constitucional, importantes derroteros académicos y reflexiones de envergadura sobre los derechos fundamentales para la posteridad.

El enlace para esta reunión académica es el siguiente:

https://zoom.us/meeting/register/tJIlduurrz0sGdRMU0cb68lY9AJMp1ywkDzq

ID de reunión: 962 5272 0011

Código de acceso: 496189

Los esperamos.

Saludos cordiales,

Edwin Figueroa Gutarra 

Presidente de la Comisión de Capacitación de Magistrados

Corte Superior de Justicia de Lambayeque- Perú  

 

 

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Discurso de Orden. CI- 101 aniversario de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque. Chiclayo, 24 de mayo de 2021

24 mayo, 2021

Investigan más de cuatro mil licencias de salud en la Corte de Justicia |  RPP Noticias

 

Estimados amigos:

Nuestra Corte Superior de Justicia nos concedió el alto honor, en su centésimo primer aniversario de creación institucional, de encomendarnos la lectura del Discurso de Orden en esta especial fecha, actividad que tuvo lugar como parte del Programa Oficial en la ceremonia central realizada hoy 24 de mayo de 2021.

Dicho acto oficial tuvo lugar en el local central del Ilustre  Colegio de Abogados de Lambayeque, en el centro de Chiclayo, y en ese sentido, nos permitimos compartir con Uds.. estas reflexiones de homenaje a seis jueces que perdieron la vida en este grave contexto de pandemia.

Saludos cordiales,

Edwin Figueroa Gutarra

 

 

DISCURSO DE ORDEN 

CI- 101 ANIVERSARIO DE CORTE

 

Sr. Dr. Juan Guillermo Piscoya, Presidente de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque

Sra. Dra. Cecilia Tutaya Gonzáles, Presidenta de la Comisión de Actos Celebratorios de Aniversario

Sres. Jueces Superiores y de todas las instancias

Distinguidas autoridades que nos acompañan en esta magna reunión

Sr. Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lambayeque

Sres. trabajadores jurisdiccionales y administrativos

Sres. abogados

 

Es para mi persona una honrosa distinción haber recibido el encomiable encargo de dirigir unas reflexiones de contexto con motivo de nuestro centésimo primer aniversario como Corte Superior de Justicia, y vayan, en ese sentido y como un gesto de reciprocidad, mis cálidas palabras de agradecimiento por esa enorme confianza en quien os dirige, sin todos los merecimientos del caso, este modesto discurso.

Se trata, además, de una responsabilidad en especial compleja y coyunturalmente difícil, pues una malhadada pandemia nos amenaza aún sin cuartel, segando vidas, expectativas y esperanzas entre nuestros compatriotas, además de asolar al mundo entero. Las estadísticas son más que alarmantes en todos los países del orbe, pues entre 2020 y 2021 llevamos acumuladas alrededor de 3 millones 400,000 personas fallecidas a consecuencia de esta ominosa enfermedad, y aunque el panorama de las vacunas parece avizorar una relativa mejora de nuestras condiciones de vida, sabemos bien, en reflexión con nosotros mismos, que la situación ha de seguir siendo de sumo cuidado, y que nuestra vieja normalidad aún ha de esperar a la vuelta de muchas esquinas más.

En tanto, se impone la necesidad, exigencia y acatamiento de un modo de vida aún anómalo para nuestras costumbres de antaño, modelo ilógico que a su vez ha roto nuestros tradicionales lazos de interrelaciones personales, obligándonos no solo a recluirnos con directa lesión aunque forzadamente consentida de nuestros derechos fundamentales más preciados, sino que nos exige desarrollar nuestras vidas dentro de parámetros jamás antes esperados: toques de queda prolongados, restricciones de circulación constantes, limitaciones severas de nuestras libertades públicas, entre otras facetas que contienen un mensaje claro: la humanidad se ve seriamente amenazada y una alta cuota de vidas es el ominoso pago que nos toca asumir para intentar volver a la vieja normalidad.

Otras pandemias en la historia de la humanidad ya nos impusieron un alto precio: la peste negra se llevó en Europa hacia mediados del siglo XIV alrededor de 150 millones de vidas, es decir, una tercera parte de la población de ese continente en aquel entonces. Nadie imaginaba que aquel barco con la enfermedad a bordo, que llegó a Mesina, Italia, desde las costas de Mongolia, y a través de comerciantes musulmanes, habría de contaminar Europa por varios años. Igual panorama significó la gran epidemia de Londres en el año 1665, la misma que se llevó alrededor de 100,000 personas solo en esa ciudad. Y por último, aunque esta lista no es ciertamente exhaustiva, la gripe española, que dicho sea de paso se llamó así porque esta peste recibió mayor cobertura informativa en ese país, se llevó cerca de 50 millones de almas en los años 1918 y siguientes, es decir, varias veces más que el total de fallecidos en la Primera Guerra Mundial.

Estas cifras desoladoras representan, en contexto, un visible desolador resultado de las pandemias, pues los seres humanos resultamos víctimas de un pequeño organismo prácticamente invisible a nuestra vista, y contra toda lógica elemental, la situación actual que vivimos con el COVID 19, nos obliga a vivir como a salto de mata, temiendo un deterioro de nuestra salud o de la de nuestros seres queridos, en cualquier momento, sin aviso previo, sin notificación antelada, sin comunicación ex ante con opción a discrepar, y es verdad así que muchos de nosotros hemos lamentado ya pérdidas sensibles, entre familiares, amigos y conocidos.

En ese norte de ideas, apelo a vuestra tolerancia, señor Presidente, para conducir estas meditaciones, en el escenario de nuestro aniversario, ligándolas a la coyuntura que nos toca vivir. Me ponía yo a meditar conmigo mismo sobre el sentido que debían asumir estas palabras en una fecha tan importante para nosotros, como es la data de conmemoración del levantamiento de columnas de esta Corte Superior de Justicia tan representativa en la historia de nuestro país, y quizás habría sido pertinente destacar los logros de mayor reconocimiento en estos 101 años de historia, en medio de tantas vicisitudes en el quehacer nacional, o bien destacar la importancia de tantos avances institucionales en diez décadas de denodado trabajo, y sin embargo, todas las variables de justificación racional sobre nuestro aniversario me reconducían a la reafirmación de esa idea de Ortega y Gasset, representante de la filosofía vitalista, en el sentido de que el hombre es su ser y sus circunstancias.

La afirmación del maestro español resulta muy cierta, en la medida que nuestras circunstancias son hoy las de una amenaza existencial de envergadura a nuestros proyectos de vida, así como de potencial perjuicio severo a aquellas esperanzas que todos albergamos respecto a nuestro futuro en los años venideros. Y tememos que todo ello pueda quedar trunco, pues un espectro verdadero en forma de problemas respiratorios, principal manifestación del SARS COV 2, amenaza truncar las existencias de muchas personas, y nos debatimos, día a día, entre la supervivencia que nuestras fortalezas nos conceden y la acuciante y eventual falta de oxígeno que cualquiera de nosotros puede sufrir, a causa de este virus que debilita nuestro organismo, y en algunas casos graves, causa la muerte.

En ese decurso de ideas, es pertinente y así lo he considerado, señor Presidente, que, en el marco de nuestro aniversario, pueda encaminar algunas meditaciones, que con Uds. comparto en esta especial mañana de otoño, sobre la trascendencia vivencial que esta epidemia representa, por un lado; y por otro, es mi propósito rescatar el mensaje de vida, aliento y esperanza, que en su momento seis distinguidos jueces de nuestro Distrito Judicial, nos dispensaron. Estas palabras, bajo esa premisa, pretenden ser un modesto homenaje de reconocimiento frente a la muerte que extinguió sus proyectos de vida, y buscan, de la misma forma, involucrar un testimonio de gratitud, reconocimiento y recuerdo, frente a su entrega vivencial, frente a su identificación institucional, frente a su contribución de relevancia por lograr un Poder Judicial respetable y de arraigo en el corazón de la sociedad misma.     

Me refiero, en específico, a Manuel Huangal Naveda y Ricardo Ponte Durango, ex Presidentes de esta Corte Superior de Justicia, y a Franklin Rodríguez Castañeda, juez superior provisional cesante, todos ellos ya retirados de las lides judiciales activas. Del mismo modo, extiendo mis palabras a las pérdidas tan sensibles de Oscar Burga Zamora, saliente Presidente de nuestra Corte, y de los jueces Miguel Peralta Lui y Edwin Siadén Díaz, jueces hasta hace muy poco en funciones en nuestra localidad.   

Sus pérdidas, por razones de COVID 19 y otras causas, dejan una estela de sinsabor en nuestras vidas, y transforman nuestras alegrías en ocasos existenciales, y sin embargo, aún en medio de estas circunstancias álgidas, vale la pena destacar, en una fecha como es nuestro aniversario, sus aportes de vida, esperanza y mística para con su institución judicial. Debemos señalar pues, en relación a lo afirmado, que no es solamente nuestro corpus iuris judicial solo una institución del Estado, con un poder de decisión que las leyes y la Constitución nos asignan, sino somos mucho más, en el sentido de que son las personas quienes hacen las instituciones y no son las instituciones las que hacen a las personas. Y somos mucho más, también, porque nuestra entidad se puede preciar, sin falsa modestia, de hombres enteramente dedicados a su institución, a su trabajo, a su diario quehacer, de modo que trascienden en nuestras memorias, y de ahí la razón de estas palabras de reconocimiento hacia ellos.

¿Cómo olvidar, en el sentido que acotamos, los indesmayables esfuerzos de Manuel Huangal por sacar adelante la construcción de la nueva sede de nuestra Corte Superior en el centro de Chiclayo, e incluso que en su momento convenciera a Monseñor Moliné Labartha, hace ya muchos años, para desfilar por las calles de nuestra ciudad, junto a muchos ciudadanos identificados con la causa de la pronta construcción de nuestro nuevo local, marcha que a su vez se organizó para expresar el sentir de la ciudadanía en las calles, por llevar adelante ese nuevo y necesario proyecto para la comunidad local? ¿ O cómo dejar de lado el trabajo suyo, de filigrana, que representó realizar mil y una gestiones, ante las autoridades de Lima, para sacar adelante la Sala Constitucional de Lambayeque, la primera en su especialidad en órganos de segunda instancia en toda Iberoamérica?

Desde otras perspectivas, ¿ cómo dejar de rememorar los inacabables avatares de Ricardo Ponte cuando fue Secretario de Presidencia en múltiples gestiones entre los años 80 y 90? Más aún, culminadas sus funciones en el Poder Judicial, enraizó su espíritu docente y asumió, aún a costa de su salud, el Decanato de la Facultad de Derecho en nuestra querida Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo.

En este mismo tránsito de ideas, creo que todos le debemos a Franklin Rodríguez su más destacada dedicación a ese juicio histórico que se ganó, a nivel de Tribunal Constitucional en un proceso de cumplimiento, para homologar las remuneraciones de los jueces del Poder Judicial. Innumerables viajes a Lima por su parte para realizar el seguimiento de este proceso, con su propio peculio, son una fiel expresión de actuación por un ideal de justicia que concluyó con creces en resultados favorables para todos los jueces del país.

De otro lado, Oscar Burga fue destacado juez del sistema especializado de corrupción de funcionarios durante los años 2017 y 2018, y un ejemplo vívido de la sencillez hecha judicatura. No olvidemos que él logró, en el año 2008, el reconocimiento nacional al Premio de Excelencia Judicial en el rango de jueces especializados a nivel de todo el país, y ello constituyó uno de los logros más importantes de su carrera. Se trató de premiar, en aquel entonces, al juez de primera instancia de mejor desempeño en el país, y esa presea, también para Lambayeque, resulta una gesta inolvidable.

Miguel Peralta, por otra parte, fue un notable colaborador de innumerables proyectos de esta Corte en diversas áreas, entre Comisiones institucionales de una y otra naturaleza. Contamos con su sapiencia y buen sentido de observación, incluso, para sacar adelante varios proyectos académicos en esta Corte. Edwin Siadén, de igual modo, mereció una distinción de Presidencia por ser el único juez que realizaba labores presenciales en tiempos de pandemia en el Módulo de José Leonardo Ortiz, locación próxima a nuestra sede principal. No sabemos, a ciencia cierta, si precisamente en el ejercicio de estas tareas se contagió del COVID 19, pero no podemos negar la solidez de su espíritu de colaboración en esta coyuntura tan difícil, en la cual un considerable y mayoritario número de jueces desarrolla trabajo remoto, y muy pocos lo hacen presencialmente.

Permítaseme una dispensa necesaria al agregar a esta lista, adicionalmente, los nombres de los trabajadores Luis Castro Vásquez, Luis Miguel Nole Castillo y Edwin Roberto Estaño Mita, a quienes también perdimos en estos difíciles tiempos, y vaya nuestro recuerdo ínsito con sus memorias. Ellos también formaron parte de nuestra familia judicial y fallecieron en servicio. Es justo que nuestra Corte de Justicia los recuerde en esta fecha conmemorativa de singular significado.    

Es importante advertir y destacar, señor Presidente, el mensaje de entrega, incondicionalidad e identificación institucional de todos estos servidores, entre jueces, ex jueces y trabajadores, en los tiempos adversos que hogaño acontecen. Y por supuesto que existe una deuda corporativa inmaterial con todos y cada uno de ellos, pues no solo expresan un referente de vida institucional, sino una voluntad, siempre identificable, de entrega al trabajo, supuesto de relevancia para la consolidación de la institucionalidad de un Poder del Estado como lo es nuestro corpus iuris judicial. 

De regreso a nuestros jueces, es de expresar que su espíritu de lucha en el recuerdo nos dice, cual Volksgeist, o espíritu del pueblo en la terminología alemana, que hoy en día nos explayamos respecto a un nuevo Poder Judicial, de hombres y mujeres con un espíritu de lucha sometido a la exigencia de los tiempos modernos. Adviértase que hemos dejado de ser ese poder nulo, ese nomen de seres inanimados a quienes en 1748 Charles Louis de Secondat, Señor de la Bréde y Barón de Montesquieu, en su obra “El espíritu de las leyes”, nos llamaba la bouche de la loi, o boca muda que solo debía pronunciar las palabras de la ley. Tuvo que transcurrir todo el siglo XIX, civilista francés en esencia por el Código de Napoleón de 1804, para que cambiara, en parte, la visión del juez, así como también aquello que el profesor hispano guatemalteco Recasens Siches llamaba la concepción mecánica de la función judicial. Ese positivismo jurídico en ciernes, cimentado por la desconfianza hacia el juez, como legado de los revolucionarios franceses de 1789, incluso llevó a que Maximilien Robespierre, en algún momento, alegara que era necesario desterrar del ordenamiento jurídico la jurisprudencia, pues la misma solo significaba la deformación de la ley. Hoy sabemos en el Rule of Law, o Estado de Derecho en el que vivimos, que esa prudentia iuris es parte vital y aspecto esencial del quehacer judicial.

Esa visión cambia en parte decía antes, señor Presidente, pues el siglo XX no es sino la afirmación de una visión kelseniana del derecho, que a su vez expresa una incredulidad marcada en las responsabilidades de aplicación de la ley por parte del juez. Es verdad que Hans Kelsen deja para la posteridad una noción de rigurosa sistematización del ordenamiento legal, y nadie podría negar la tesis de eficacia del Derecho que pretendió impulsar el pensador austriaco y, no obstante ello, es necesario que notemos, en el ánimo de sintetizar lo que alegamos, la afirmación del creador vienés de la teoría pura del Derecho, por un profundo recelo respecto de las tareas del juzgador, a quien había que imponerle, según Kelsen, el baremo de la aplicación concreta, objetiva y no valorista de la ley, a efectos de satisfacer, en concreto, la garantía de la ley en sí misma en el caso específico sometido a su conocimiento.

Avanza el siglo XX con fuerza y ya Herbert L. Hart describía como una pesadilla que los jueces se desviaran de la obligación objetiva de la aplicación de la ley, pues solo esta última representaba para él la alegoría de un noble sueño. Desaprobaba, entonces, que tuvieran que recurrir los juzgadores, en casos complejos, a la aplicación de los principios. Veamos, a este efecto, que tuvo que ocurrir una apocalíptica debacle humana como la Segunda Guerra Mundial y su doloroso saldo de no menos de unas 40 a 50 millones de vidas perdidas, para que pensáramos, finalmente, en la importancia de los derechos fundamentales de la persona humana. Así ocurrió con la denominada fiebre de Constituciones ex post con respecto a la Segunda Gran Guerra, entre las Cartas Fundamentales de Bonn, Alemania en 1949, la Quinta República francesa en 1958, y la Carta española de 1978, a las que se sumó la Norma Fundamental peruana de 1979, para que se entendiera, de mejor forma, la relevancia de una impartición de justicia con una visión más amplia de los derechos fundamentales, los cuales ya no eran en modo alguno, única potestad del soberano conforme a las convicciones pactistas de Thomas Hobbes y su famoso homo homini lopus ( el hombre es lobo del hombre) reafirmado en el Leviatán, sino que era certeramente el juez quien se convertía en actor trascendente de la escena contemporánea por sus facultades de interpretación de la ley y los principios constitucionales.

No llegaremos así a la afirmación presuntuosa de Karl Schmitt y la existencia de un Estado jurisdiccional, es decir, de un gobierno de jueces en el Estado de derecho, pero sí necesitamos coincidir con Gustavo Zagrebelsky, ex Presidente de la Corte Constitucional italiana, en el sentido de que el derecho se hace dúctil, y que se produce un cambio trascendente en la visión de ese clásico Estado legal de derecho, a efectos de dar paso a una preeminencia de los derechos fundamentales, a través del Estado constitucional de derecho, en su más amplio sentido de significado de vigencia. Quedan atrás, de esa forma, los famosos Machtstaat- o Estado de la fuerza- y Polizei Staat – o Estado Policía- tan recurrentes en las formas de organización política de los siglos XVIII y XIX.

Vemos, de esta forma, señor Presidente, que nuestros jueces hoy homenajeados asumieron el destino de una carrera judicial concretamente en un ambiente en el cual una visión prevalente de los derechos fundamentales permite un escenario de realización del sentido último de la justicia cuyo fin, como decía Ulpiano en el siglo III  de nuestra era, antes de ser injustamente ejecutado ante el propio Emperador romano, consistía en dar a cada quien lo que le corresponde.

No nos corresponde, tampoco, y menos aún hoy, darle la razón a Miguel de Unamuno cuando dice en una de sus obras cumbre “Del sentimiento trágico de la vida”, influenciado por la filosofía pesimista de Schopenhauer, que el hombre es un ser que desde que nace, se prepara para morir. Y decimos que no le damos la razón porque, en realidad, en buena cuenta, Unamuno nos transmitía la noción base de que ese pequeño ser recién nacido, que en verdad para nosotros podría ser la muestra más excelsa de vida humana, por más que luego ordenara su existencia, simplemente se preparaba para recibir, en algún momento de su devenir, a esa dama de negro, a esa parca, que representa el último aliento de vida y fin de nuestro estadío terrenal.

Por el contrario, nuestros jueces, hoy en el recuerdo de esta semblanza, son una muestra palpable de vida latente, de seres humanos cuya vida trascendió y hogaño recordamos, y que nos muestran que el servicio a su institución de vida – la Corte Superior de Justicia de Lambayeque- los recuerda en un día tan especial como es el centésimo primer aniversario de creación institucional, agradeciendo su tributo de trabajo, esfuerzo y dedicación a una entidad que los vio desarrollarse en sus tareas diarias, y que al trascender en nuestro recuerdo, nos dejan la estela de que es posible reconocer el trabajo tesonero de una persona, pues no solo se es honesto, sino también se es consecuente con valores y principios de vida.

La muerte es, al fin y al cabo, señor Presidente, una expresión física que implica que un conjunto de células perdió su fortaleza, y ya no pueden sostener la prosecución de la fuerza que nos mantiene vivos. Si nos remitiéramos a un ejercicio de las funciones cerebrales, implicaría que se pierden ineluctablemente las tareas centrales de las neuronas, y que éstas ya no pueden realizar sinapsis o conexiones entre sí, a pesar de haber nacido el ser humano con unas 100,000 millones de neuronas. Desde otra perspectiva, la ciencia entiende que el corazón ya no puede latir más, y sin embargo, esa definición científica de la muerte, deja de lado, y simplemente porque la ciencia no puede hacer nada más al respecto, ese significado trascendente del valor vida.

Todos sabemos, en estricto, que hemos de partir en algún momento de este lugar que algunas veces nuestras concepciones religiosas llaman un valle de lágrimas. Ello resulta meridianamente cierto y, sin embargo, debemos refutar, como hizo Galileo Galilei en 1633, en ese famoso debate entre razonamiento inductivo y deductivo, cuando un tribunal del Santo Oficio en Florencia, Italia, lo amenazó con la pena máxima por decir que la tierra no era el centro del universo, y con esa afirmación contradecía con una teoría heliocéntrica las concepciones geocéntricas de la época. Galileo afirmó eppur si muove, es decir, “pero se mueve”, en alusión a que la tierra giraba alrededor del Sol, lo que resultaba una afirmación sacrílega para la sociedad de la época. Pero el atrevimiento del sabio de Pisa nos dice, en buena cuenta, que hay mucho más que ver en la vida que un solo árbol en el bosque, y que en realidad en ese bosque llamado vida, además de las expresiones de pesar que, por diferentes razones, habrán de cohabitar en nuestra existencia, que también hay un lado, en estas mismas vidas, las de nuestros jueces, que manifiesta la realización trascendente del ser humano, y ello se expresa en los deberes institucionales para con la entidad que en su seno los acogió y que pretendieron, con todos sus esfuerzos, jamás defraudar.

Ello puede ser reconocido, con creces, en nuestros colegas y amigos que hoy ya no están con nosotros. Ellos cumplieron sus obligaciones más allá del deber y, ante todo, dedicaron su existencia misma a la institución que los vio trascender. Ellos cumplieron, en términos figurativos diríamos, más allá del óptimo de Pareto, y si bien es ésta una regla de ponderación que apunta a la búsqueda de una noción de equilibrio, los deberes cumplidos por nuestros jueces amigos excedieron sus meras tareas, incidiendo ellos en realizar, con creces, aquel imperativo categórico kantiano que nos exhorta a hacer el bien, cuales fueran las circunstancias.

Levantar piras funerarias era una costumbre griega de antaño y de muchas culturas ancestrales. El fuego representaba un efecto purificador para la persona cuyo cuerpo era incinerado. En pleno siglo XXI, la cremación es una reexpresión de aquellas añejas quemas funerarias pero, al mismo tiempo, identifica un homenaje de sentido a quien nos abandona en este mundo material pero cuyo recuerdo imperecedero nos queda de aquí a la eternidad. Estas palabras, de algún modo, son una llama que se enciende frente a nuestros amigos que partieron.

Y por supuesto, una pregunta fluye con naturalidad en relación a todo lo expresado anteriormente: ¿ qué nos legan nuestros jueces en medio de un panorama tan difícil como el que hoy vivimos? Creemos, con convicción, que nos dejan un recuerdo imperecedero, trascendente y de encomio, valores que no siempre se llegan a obtener en vida. 

Hemos querido destacar en este discurso de aniversario, señor Presidente, el lado humano del gran problema que nos corresponde vivir, y por cierto, hay que afirmar que, pese al inexorable avance de la ciencia en la escena contemporánea, esta epidemia nos ha hecho tomar conciencia de nuestra finitud y limitaciones como seres humanos. ¿Quién podría negar en este recinto que nos cobija hoy que no ha sentido temor ante un posible contagio de la plaga que nos acecha? ¿ O quién podría acaso sentirse lo suficientemente fuerte como para no empequeñecerse ante la epidemia, y no vivir, en carne propia, los mismos pavores que sintió la población de Oran, Argelia, ante la famosa peste narrada por Albert Camus en su famosa novela de 1947? ¿ O quién podría decirse inatacable si evoca las incertidumbres que hilvanaron de miedo a los ciudadanos de Saramago en su célebre ensayo sobre la ceguera, a propósito de una peste blanca que impedía a todos ver? ¿ O quién podría sentir su hogar inexpugnable si rememora los miedos que sintieron aquellos diez jóvenes, siete mujeres y tres hombres, que se encerraron en una casa en Florencia, Italia, según el Decamerón de Bocaccio, ante el inefable avance de la peste negra en el año 1348, y que el autor narra a modo de historias, contadas en cien famosos cuentos por los propios jóvenes, para darse valor ante la eventualidad de un lapidario contagio y condena a muerte?  

Nuestra finitud también se expresa, señor Presidente, en la respuesta incompleta de la ciencia moderna frente a la pandemia. Parecíamos sentirnos orgullosos de que la medicina contemporánea aparentaba resolver todos los grandes problemas de salud de la humanidad. En efecto, nuestros galenos del siglo XXI se convirtieron en héroes al superar con creces las epidemias del SARS en 2003, el MERS en 2012, así como el ébola en 2014, esto es, en las primeras décadas de este milenio, y quizá supusimos, como en un momento se anunció por parte de muchos gobiernos del mundo en marzo de 2020, que en pocas semanas acaso habríamos de superar el amenazador panorama que se cernía sobre todos nosotros. Valga afirmar, pues, que se trató de un falso cálculo: la epidemia transformó quizá  para siempre nuestras añosas tradiciones y nos deja, como una de sus principales enseñanzas, que el ser humano necesitaba tomar conciencia de sus propias insuficiencias, y que la plaga podía azotar cualquier localidad, cualquier familia, cualquier cuerpo, sin distinción de rangos sociales, nivel de preparación o dimensión de los valores humanos.

De igual forma, la epidemia empequeñece nuestros grandes privilegios de las últimas décadas, entre ellos haber ampliado la esperanza de vida del hombre a niveles antes insospechados, o haber desarrollado una Inteligencia Artificial de altísimo valor que hoy cambia nuestras vidas con la red de redes o internet, con los celulares 5G, entre otros. Igualmente, la peste ensombrece orgullos como la nanoestructura celular, indudable avance de la ciencia del siglo XXI, así como empequeñece hayamos llegado a la luna, o que hubiéramos enviado rovers, o naves espaciales, a otros planetas. Es pues quizá posible, por lo inermes que nos deja la pandemia, que ese avance enorme de la ciencia en verdad deba ser reducido, y lo decimos con realismo extremo, a la expresión socrática de que en realidad solo sabíamos que nada sabíamos, y que la inconmensurabilidad del conocimiento en verdad es una realidad, y que necesitamos de denodados esfuerzos para sobreponernos a esta adversidad. O a lo mejor es cierto lo que decía Platón, el fundador de la Academia de Atenas, en el sentido de que éste es solo un mundo de sombras de otro más real, y que nuestra vidas son solo una reminiscencia del alma y la razón. O quién sabe si, contradiciendo a Aristóteles, el Estagirita, es posible seamos menos que materia y forma, y por lo tanto, no gozamos de una verdadera esencia, lo que nos impediría saber y ser felices. 

Sentimos, entonces y de esta forma, la pequeñez de la vida en toda su expresión. Y sin perjuicio de todo lo expresado, no podemos dejar por sentado que el de hoy pueda ser un mensaje de abatimiento, más aún cuando evocamos la memoria de seis hombres ilustres, a cuyo lado vivimos, y que para nosotros representan un legado de vida.

Me atrevería a lanzar la diáfana idea, señor Presidente, de que es más bien un mensaje de vida, esperanza y gratitud el que evocamos hoy, valores a los cuales, es cierto, deben acompañar la templanza, la moderación y la prudencia, porque finalmente es un testimonio de aliento el que nos dispensan nuestros queridos jueces hoy en nuestros recuerdos, añoranzas y pensamientos.

Ese mensaje de esperanza implica, entonces, recordar esos grandes momentos de reflexión, sinceridad y moderación de la humanidad, pues es a través de la profundidad de la meditación que redescubrimos nuestra esencia. Entonces, junto a las enseñanzas del Nazareno y sus ejemplos de vida, recordamos la humildad de San Agustín, el Doctor de la Gracia, cuando en el siglo IV de nuestra era, en los albores de la Edad Media, nos enseña su famoso tolle lege ( toma y lee), como una lección de vida. Y es que después de una vida en el maniqueismo, y fuera de los estándares de rectitud del cristianismo, precisamente una voz se le aparece firme cuando rezaba, y pareció decirle que era necesario tomar el libro de las enseñanzas del mundo- la Biblia-, las mismas que luego el Obispo de Hipona practicara como enseñanza, virtud y corrección, para el resto de la humanidad, dándole forma así a su famosa teoría cristiana de la Civitas Dei, o Ciudad de Dios. De la misma forma, debemos recoger las lecciones de Santo Tomas de Aquino, el Doctor de la Iglesia, quien en las casi postrimerías de la Edad Media, compendia todo el conocimiento cristiano en su famosa Summa Theologica, legándonos una extraordinaria dimensión del pensamiento cristiano. 

La historia de la humanidad nos llena así de enseñanzas sin límite, y acompañan estas reflexiones sumando, principalmente, su enorme valor existencial. René de Descartes aporta, igualmente, los elementos razón y racionalidad, pero no deja de lado esa visión cristiana necesaria, y tras su cogito ergo sun, (pienso luego existo), llega a la convicción de que tras sus dudas metódicas y raciocinio de altos estándares de exigencia, es posible construir un conjunto de pasos, todos ellos rebosantes de racionalidad, para demostrar la existencia de Dios. Imaginemos pues tamaña hazaña dado que se juntan, en un solo espíritu, la razón y la fe. De esa forma, diríamos ante los versos de Dante Alighieri, ragione e fede sono una sola essenza, esto es, razón y fe son una sola esencia.    

Ya en los siglos XIX y XXI, reflexiones de profundo valor humanístico como las de las Encíclicas Rerum Novarum ( De las cosas nuevas) y Fratelli tutti ( Todos hermanos) de los Papas León XIII y Francisco, sobre la doctrina social de la Iglesia, y la amistad social, respectivamente, nos legan otros mensajes de valía incalculable sobre el sentido, profundidad y valor de la vida humana.

Sabemos que la lista que antecede puede pecar de incompleta, señor Presidente, y lo es, y sin embargo, apuntamos a señalar, en conjunto, la dimensión de valía de la existencia terrenal en un contexto como el que vivimos.

Sabemos que es aciago pensar que no hemos de ver más a los seres queridos que hemos perdido, y nos atraviesa con dolor, cual saeta en el corazón, la pena que se expresa en el sentido de que no hemos de gozar más de la compañía de los jueces queridos cuyos nombres anteceden, y sin perjuicio de ello, creemos encontrar, en las enseñanzas de vida que nos legan, que hay un mensaje de esperanza hacia todos nosotros.

Me permito asumir, como si los escuchara acaso sin oírlos, que nos dicen que continuemos en esta tesonera tarea de impartir justicia, que el valor vida que nos dejan se debe expresar en la unión de este grupo humano que continúa su trabajo en favor de la colectividad. De igual forma, nos hacen saber lo importante que es fomentar la solidaridad como pauta de vida, y que sigamos en el camino de las reflexiones cristianas que nos enseñan una lección de vida, esperanza y amor.

Nos dicen, también, que debemos seguir pretendiendo ser un servicio a la comunidad a pesar del temor que nos embarga por la amenaza de la pandemia. Insisten, de igual forma, en que no todo es productividad en tiempos aciagos, y que debemos cuidarnos mucho, pues la vida misma es de un valor incalculable.

Ya Heráclito de Efeso se decía, alrededor del siglo V a.C., que una persona no podía bañarse en un río dos veces, pues aquella primera vez que entraba, jamás podría repetirse una segunda vez, enseñándonos así el valor de la temporalidad en los ciclos de la vida humana. De la misma forma, los tiempos de hoy exigen un profundo respeto por nuestras vidas, más aún en tiempos de pandemia, pues ellas son irrepetibles, son de un solo tránsito físico terrenal, y son de una sola dimensión humana. En ese sentido, preservar nuestra salud es nuevamente un imperativo ético, kantianamente hablando, que no podemos descuidar.

Finalmente, nuestros corazones expresan, ahora sí con júbilo, que quedan con tinta indeleble en la memoria centenaria de nuestra Corte los nombres de nuestros jueces hoy en el recuerdo, y vayan para ellos nuestro cariño, aprecio y afecto imperecederos en este 101 aniversario de nuestra querida Corte Superior de Justicia.

Muchas gracias.

 

Edwin Figueroa Gutarra

Juez Superior    

Chiclayo, 24 de mayo de 2021

 

 

 

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Revista virtual IPSO JURE No. 53, mayo 2021. 101 Aniversario de Corte  

15 mayo, 2021

        

Estimados amigos:

Escribir con tristeza no es una regla usual en términos generales y, sin perjuicio de ello, nos embarga esa humana emoción en el envío de esta edición, en atención a los múltiples decesos de varios colegas en los últimos tiempos. Seis jueces han fallecido en esta sede judicial, entre cesantes y activos, desde diciembre de 2020: los jueces superiores en retiro Manuel Huangal Naveda y Ricardo Ponte Durango, y el juez especializado Franklin Rodríguez Castañeda, cuya muerte fue la última en acaecer. Igualmente fallecieron los jueces activos Oscar Burga Zamora, juez superior cuya Presidencia culminó en diciembre de 2020, así como los jueces de paz letrados Miguel Peralta Lui y Edwin Siaden Díaz.

Son pérdidas muy sentidas pues se trata de compañeros de trabajo y, sin embargo, la vida debe continuar, pues esa es la naturaleza humana y es, a su vez, un imperativo categórico que no podemos eludir el hecho de que nos acomodemos ante la fatalidad y prevalezca nuestro instinto de supervivencia.

Vaya entonces esta edición  de aniversario de nuestra Corte en homenaje a la memoria de nuestros queridos amigos y colegas, cuyo ejemplo de entrega al trabajo y dedicación incondicional a la institución, representa una máxima de vida que nos legan como enseñanza.

 

PALABRAS DEL DIRECTOR

Estimados amigos: 

Teníamos la marcada esperanza y quizá algo realista deseo de que este 2021 la pandemia amainara considerablemente y que pudiéramos rescatar, de alguna forma, algo de nuestra vieja normalidad. Sin embargo, los resultados y diagnósticos de evolución del COVID 19 siguen siendo de considerable preocupación, y las cifras de muertes en nuestro país y en el mundo, hacia mayo del año en curso, continúan imparables, sin mostrar una necesaria y esperada tendencia a la baja. Pensamos, para el caso peruano, que el pico de la segunda ola de la pandemia en 2021 pudiera ser menor al de la primera ola en 2020, más aún cuando ya parte de la población ha comenzado a vacunarse, y no obstante ello, este inicio de inmunización en sectores de ciudadanos vulnerables, así como de quienes constituyen una primera línea de servicio a la comunidad, no refleja que las cifras apunten a una disminución de los riesgos de contagio.

Nos queda pues aprender a convivir con la enfermedad y, entretanto, somos conscientes de que la vida debe continuar, y de ahí que nos pongamos en la posición de seguir pretendiendo cumplir nuestros estándares de trabajo, ahora desde la perspectiva de una virtualidad que incide en nuestras vidas de modo gravitante. Hoy, quienes hemos optado por una carrera de vida en el servicio judicial, hemos visto transformarse nuestras audiencias presenciales en audiencias virtuales, y de la misma forma, los expedientes físicos respecto de un caso, poco a poco ceden su paso, progresivamente, hacia expedientes virtuales que no son sino nuestros casos en formato pdf. Incluso el desarrollo de un proceso hoy es manejado, en gran medida, a través de mesas de partes electrónicas, cuya razón de ser es, con creces, evitar rasgos de presencialidad pues los mismos son posibles medios de contagio.

La situación descrita nos pone en una situación de pensar el futuro del corpus iuris a partir de una tasa de virtualidad determinante. Incluso, desde otro lado, toda la capacitación ha sido derivada a plataformas de Zoom y Google Meet, con lo cual perdemos, de alguna forma, esa interacción personal tan cara que hoy asemeja un recuerdo que no hemos de recuperar en un corto plazo, sino solo en cuanto las condiciones sanitarias mejoren.

No obstante esos avatares, esta edición de IPSO JURE sigue impertérrita en su propósito de recordar un aniversario más del levantamiento de columnas de nuestra institución, y cumplimos 101 años de existencia el 23 de mayo del año en curso. Es un tiempo de vida institucional que nos permite hacer balances y que nos hace reflexionar sobre la importancia de la evolución del servicio judicial en esta parte del país. Somos muchos jueces honestos los que ponemos el hombro para que el servicio de justicia se realice adecuadamente y en ese propósito, 10 décadas de vida y algo más, nos permiten lograr un balance con saldo positivo: somos una de las Cortes más importantes en el Perú, y el tesón de trabajo de los jueces de esta región, a pesar de las dificultades de la pandemia, nos permite sostener uno de los cuadros de producción jurisdiccional más relevantes del país.  

Por otra parte, 53 ediciones reflejan un afán por continuar a pesar de todos los obstáculos en fases presencial y virtual. Sin embargo, es preciso anotar un detalle: nuestro esquema virtual, desde la primera edición allá por mayo del año 2008, ha sido enteramente virtual y, algunas veces, en ocasiones en que se habilitó presupuesto de envergadura, salimos en formato impreso. Sin embargo, somos conscientes de que las partidas presupuestarias en el Estado son muy limitadas y de allí que muy pocas ediciones, solo por aniversario o bien en el Día del Juez, hubieren alcanzado el formato físico.

Y sobre el tesón de trabajo, simplemente nos queda una valiosa anécdota con nuestro extinto Presidente de Corte Dr. Oscar Burga Zamora, quien falleciera hace pocos meses: en una de las reuniones de diagnóstico de la revista allá por el año 2019, se pone a revisar los números que habíamos publicado y el comentario suyo fue directo en relación al suscrito como Director de la revista: “El Dr. Figueroa no se cansa, ¿no?”. Esta interrogante puede ser hoy respondida a nuestro querido, apreciado y recordado interlocutor: no nos cansamos, ni ayer, ni hoy, ni mañana.               

Hasta la próxima edición.

Edwin Figueroa Gutarra

Director

 

 

En este número 53 consignamos los siguientes artículos:   

 

La ratificación de jueces en Perú: ¿es compatible con la independencia judicial?

Edwin Figueroa Gutarra

 

Las acciones fantasmas en la compensación de ejecutivos. A propósito de las estrategias de gobernanza

Edgardo Alberto Salazar Chavesta

 

Análisis de circunstancias o medios que den gravedad a un hecho, a fin de calificarse como delito o falta, ello a la luz de la jurisprudencia nacional, doctrina y práctica judicial

Juan José Herrera Sánchez

 

La rebeldía en los procesos de alimentos: criterios para la admisión de medios probatorios del declarado rebelde

Carlos Antonio Hoyos Alayo

 

A propósito del Covid 19: el desafío de la protección del teletrabajador frente a los accidentes laborales en el domicilio

Hilda Manuela Piscoya Gonzales

 

¿Son nulas las sanciones administrativas aplicadas durante el estado de emergencia?

José Ernesto Coca Caycho

 

Cuatro lecciones del ordenamiento laboral español para la futura norma peruana de teletrabajo

Luis Martín Bravo Senmache

 

Conflictos en los penales del país a raíz de la emergencia sanitaria por el Covid-19. La situación en la que viven miles de personas, que deja una puerta abierta a los beneficios penitenciarios

Estefany Carrión Suarez

 

El enlace web a esta edición es el siguiente:

https://www.pj.gob.pe/wps/wcm/connect/5769690042a7ec5f9058b85aa55ef1d3/IPSO+JURE+53+Archivo+final_.pdf?MOD=AJPERES&CACHEID=5769690042a7ec5f9058b85aa55ef1d3

 

Nuestra revista, gracias a la vía rápida de comunicación virtual que permite la Red Latinoamericana de Jueces REDLAJ, llega, además de Perú, a otros 18 países de Iberoamérica, entre ellos Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana,  Uruguay y  Venezuela.

En adición a lo indicado, es grato para nosotros de igual forma invitarlos a escribir un artículo para nuestra edición IPSO JURE 54, edición agosto 2021, centésimo primer aniversario de creación de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque, y fijamos como plazo de cierre de recepción de artículos el próximo 04 de julio de 2021.

La invitación es extensiva a jueces, fiscales, abogados y académicos del Derecho. La extensión de los artículos es de hasta 20 páginas, arial narrow 11, espacio sencillo. Se enviará el artículo y una foto digital tamaño carnet a la dirección de correo electrónico estudiofg@yahoo.com, incluyendo nombres completos, teléfono y correo electrónico para fines de verificación. La dirección de la revista emitirá un correo de confirmación de recepción del trabajo.

 

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Reseñas de viaje. Atenas, Grecia. 2019 (parte 1)

14 mayo, 2021

 

Estimados amigos:

Durante nuestra estancia académica en Barcelona, un destino de singular importancia para nosotros fue Atenas, capital de Grecia, así como conocer parte de su historia milenaria.

Para quienes enseñamos modestamente Filosofía del Derecho ya por muchos años el valor es doble, pues Sócrates, Platón y Aristóteles representan puntales de las raíces del pensamiento filosófico, y por ello aquel socrático ” solo sé que nada sé” cobra aún mayor vigencia argumentativa, en tanto nos lleva a meditar sobre cuánto sabemos de la vida. De esa forma, resulta paradójico concluir que mientras más sabemos, más nos damos cuenta de la inconmensurabilidad del conocimiento, y por tanto es válido concluir que o sabemos muy, muy poco, o no sabemos realmente nada.

Adjuntamos algunas vistas de los lugares que visitamos, entre ellos, los antiguos restos de la Biblioteca de Adriano, o biblioteca de las cien columnas, un antiquísimo recinto del saber construido por los romanos, camino al Partenón, entre los barrios de Monastiraki y Plaka. Fue edificado en el año 132 durante el mandato del Emperador Adriano y en 1885 una excavación recuperó sus restos. La biblioteca ocupaba un área de 122 mt. por 82 de ancho, al norte del Ágora de Atenas. ​

En el mismo trayecto, conocimos la magnificencia del Partenón (en griego significa “doncella”), dedicado a Atenea Pártenos. Se construyó entre los años 447 a.C. y 432 a. C. en la Acrópolis de Atenas. El Partenón fue testigo de los tiempos más excelsos de la democracia ateniense, cuando se forjaron las bases históricas de la civilización europea. Fue levantado por orden de Pericles bajo la supervisión de Fidias. Su área es de 69.5 mt. por 30.9. y sus columnas alcanzan los 10.4 mt. de altura. Hacia el siglo VI d.C. se convirtió en iglesia cristiana y tras la conquista otomana, hacia el año 1460, en mezquita. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1987.

Muy cerca al Partenón, en la Acrópolis, se encuentran la Puerta Beulé, el Monumento de Agripa y el teatro Dioniso, entre otros lugares de importancia que forman la Acrópolis de Atenas,

La Puerta Beulé, de mármol, fue construida en el año 267 d.C. con fines defensivos. Fue desenterrada hacia el año 1852 por el francés Ernest Beulé. Esta puerta da acceso a la Acrópolis de Atenas, que data de la era del Emperador romano Claudio.

El Monumento de Agripa se denomina así pues en su lugar estuvo la estatua de bronce del general romano Agripa, la misma que aparecía sobre un carro, en conmemoración de su victoria en los Juegos Panateneos.

El Teatro de Dioniso, del siglo VI a.C. es un antiguo teatro de piedra y se le considera el más antiguo del mundo. Se ubica en la parte sur de la antigua ciudadela de la Acrópolis de Atenas, y fue dedicado a Dioniso, dios del vino, la juerga y el drama. Allí tuvieron lugar las tragedias de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes.

A su turno, la prisión de Sócrates, situada en la colina Pnyx de Atenas, locación muy cercana al Partenón, nos lleva a repasar un poco del famoso juicio a Sócrates. El juicio del filósofo griego tuvo lugar en el año 339 a.C. y los cargos fueron corromper a los jóvenes, no creer en los dioses y tratar de introducir otros nuevos. A esto le llamaron sus acusadores impiedad. Debemos recordar que Sócrates nunca escribió una sola línea y fue su discípulo Platón quien elaboró muchos de los llamados diálogos socráticos, en los cuales se refutaba el pensamiento de los sabios de entonces. Sócrates se enfrentó a un jurado compuesto por 501 ciudadanos y el jurado lo condenó por 280 contra 221. Murió al beber la cicuta a la edad de 70 años.

En cuanto a la celda misma, cuya gráfica incluimos, se observa una roca y puntos de apoyo. Al interior de la prisión se divisa una celda en el lado izquierdo, y una entrada, en el lado derecho, que a su vez guiarían a otras celdas en otros espacios.

Saludos cordiales,

Edwin Figueroa Gutarra

 

 

 

Biblioteca de Adriano. Restos de una antigua biblioteca romana

 

 

 

Explanada de la Biblioteca de Adriano. Al fondo arriba, en el cerro, el Partenón

 

 

 

El Partenón

 

 

 

Otra vista del Partenón

 

 

 

Acrópolis. Puerta Beulé

 

 

 

Acrópolis. Monumento de Agripa

 

 

 

Otra vista del Partenón

 

 

 

Otra vista, a lo lejos, del Partenón

 

 

 

Teatro Dioniso en la Acrópolis

 

 

 

Prisión de Sócrates

 

 

 

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Precedentes constitucionales vinculantes. Maestría Constitucional. Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. 15 de mayo de 2020

13 mayo, 2021

Universidad Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque destaca en ranking de  investigación científica- ANUPP

 

Estimados amigos:

La Maestría Constitucional de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. nos invita a dictar el curso “Precedentes constitucionales vinculantes”, el cual se inicia el próximo 15 de mayo de 2020 y por espacio de 4 semanas.

Reviste interés abordar, desde la doctrina anglosajona., la configuración del precedente judicial en cuanto tal, y cómo se ha incorporado dicha figura en la jurisprudencia de los países iberoamericanos, escenario en el cual ha adquirido cierto nivel de vinculatoriedad que es necesario discernir.

En cuanto a la experiencia peruana propiamente dicha, la denominación de precedente constitucional vinculante parte del artículo 7mo. del Título Preliminar del Código procesal constitucional, y a la fecha disponemos de 52 decisiones del Tribunal constitucional que ostentan esa calidad.

Nuestros temarios de trabajo son los siguientes:

1. Jurisprudencia y doctrina jurisprudencial

2. El precedente constitucional vinculante

3. Precedentes judiciales

Adjuntamos nuestro silabo del curso.

UNPRG SILABO Precedentes vinculantes 15may2021

Saludos cordiales,

Edwin Figueroa Gutarra 

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Regimen económico de la Constitución de 1993. Iuris Mundi. 13 de mayo de 2021

12 mayo, 2021

 

Estimados amigos:

La institución IURIS MUNDI nos ha invitado a exponer el tema “Régimen económico” en el marco de un evento organizado para un análisis dogmático- orgánico de la Constitución de 1993 en el marco del Bicentenario, a cargo de varios profesores de Derecho constitucional.

Dicha actividad se desarrollará el día 13 de mayo del año en curso a las 17.00 horas vía plataforma virtual.

Nuestra reflexiones tendrán como base de examen los artículos s 58 a 65 de la Carta de 1993, así como algunos de los lineamientos jurisprudenciales de la STC 008-2003-AI/TC, que la doctrina ha denominado de la Constitución Económica.  En dicha decisión nuestra Norma Fundamental marca un modelo de Estado subsidiario respecto a la actividad económica.

Saludos cordiales,

Edwin Figueroa Gutarra 

 

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Reseñas de viaje. Madrid, España. 2019 (parte 2)

4 mayo, 2021

Estimados amigos:

Cerrando nuestras reseñas sobre Madrid, nos permitimos glosar, en forma complementaria, nuestra visita oficial al Tribunal Constitucional de España en noviembre de 2019. Ya antes hemos consignado un post sobre esta visita y, en ese sentido, incluimos algunas vistas adicionales de este encuentro en la sede institucional del máximo intérprete de la Constitución española.

A modo de apostilla institucional, es importante señalar que los miembros del Tribunal Constitucional español- 12 en total- son elegidos por el poder político (Congreso de los diputados, Senado, gobierno) y por el Consejo General del Poder Judicial.

Son materia de competencia de este alto Tribunal:

  • Recurso de inconstitucionalidad
  • Cuestión de inconstitucionalidad
  • Recurso previo de inconstitucionalidad
  • Recursos y cuestiones contra las normas forales fiscales vascas
  • Recurso de amparo
  • Conflictos de competencia
  • Conflictos entre órganos constitucionales
  • Conflictos en defensa de la autonomía local y foral
  • Declaración sobre la constitucionalidad de los Tratados Internacionales
  • Impugnaciones del artículo 161 de la Constitución

Los antecedentes de control de constitucionalidad en España se remontan a la I República española en el año 1873, al abordarse la discusión de un proyecto de Constitución federal que preveía por primera vez un control de constitucionalidad de las leyes. Durante la II República, en el año 1931, tuvo lugar el examen de otro anteproyecto de Carta Fundamental para el ejercicio de un control concentrado de las leyes por parte de un Tribunal de Garantías Constitucionales, cuyo modelo fue el Tribunal Constitucional de Austria.

Finalmente, la Constitución española de 27 de diciembre de 1978 crea, en su Título IX, el Tribunal Constitucional actual. La Ley Orgánica 2/1979, de 3 de octubre, del Tribunal Constitucional, asigna a este órgano la calidad de garante último tanto de los derechos fundamentales y libertades públicas, como de la supremacía de la Constitución.

Su sede actual, desde 1981, es un edificio de corte modernista ubicado en la calle Domenico Scarlatti, núm. 6 (28003 – Madrid). Su fachada curva consta de 304 “teclas” acristaladas, doradas y broncíneas.

Sobre esta sede y lo que representaba dijo en julio de 1992, al culminar su mandato Francisco Tomás y Valiente, ex Presidente del Tribunal, más tarde asesinado en un aleve ataque del movimiento terrorista ETA, que:

“Las instituciones tienen una energía o espíritu casi misterioso que les permite ser y no ser lo mismo en tiempos sucesivos. Están integradas por personas, pero no son esas personas. Habitan un edificio, pero por conocida que sea la silueta de su casa, hasta el punto de servirles de emblema, no son esa casa”.

Incluimos, además, algunas otras tomas fotográficas de Madrid.

Saludos cordiales,

Edwin Figueroa Gutarra

 

 

Sala de audiencias. Tribunal Constitucional de España

 

 

 

Sala de audiencias. Tribunal Constitucional de España

 

 

 

Hall principal. Tribunal Constitucional de España

 

 

 

Frontis Tribunal Constitucional de España

 

 

 

Cafetería calle de Augusto Figueroa, centro de Madrid

 

 

 

Fachada del Banco de España en el centro de Madrid

 

 

 

Real Casa de Correos en Puerta del Sol, centro de Madrid

 

 

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Rol Conferencias Tutorías Derecho constitucional y Derecho procesal constitucional. Universidad San Martin de Porres. Mayo junio 2021

3 mayo, 2021

Derecho USMP

 

Estimados amigos:

La Facultad de Derecho de la Universidad San Martin de Porres filial norte ha aprobado, en el marco de las Tutorías de Derecho constitucional y Derecho procesal constitucional a cargo nuestro en Pregrado en este semestre académico, un rol de conferencias a desarrollarse entre mayo y junio del año en curso,

Las ponencias y fechas son las siguientes:

– Conferencia “La justicia constitucional” 03.05.2021, 17.00 – 18.00 horas 

– Conferencia “El Código procesal constitucional” 17.05.2021, 17.00 – 18.00 horas 

– Conferencia “El proceso de habeas corpus” 31.05.2021, 17.00- 18.00 horas

– Conferencia “El proceso de amparo” 14.06.2021, 17.00 – 18.00 horas 

– Conferencia “Procesos de habeas data y cumplimiento” 28.06.2021, 17.00 – 18.00 horas.

El objetivo es actualizar al alumnado en temas de vigencia y doctrina en materia de derechos fundamentales, así como abrir espacios de debate en el foro universitario sobre algunos de los aspectos más relevantes en nuestras disciplinas sobre la Carta Fundamental.

Saludos cordiales,

Edwin Figueroa Gutarra

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Informe Anual Corte Interamericana de Derechos Humanos 2020

1 mayo, 2021
Corte Interamericana de Derechos Humanos - Acuerdos Corte IDH

Estimados amigos:

Un documento siempre de valioso interés en materia de derechos humanos es el Informe Anual que la Corte Interamericana de Derechos Humanos publica en su página institucional, instrumento que permite una apreciación general del grado de observancia de los estándares más importantes en nuestro sistema regional de protección de los derechos humanos.

En relación al Informe Anual 2021, cuyo enlace nos permitimos adjuntar, un detalle que salta a la vista, a juicio nuestro, y cuya verificación recomendamos, es el que fluye del número de sentencias emitidas por la Corte respecto a los países parte del ámbito contencioso.

De esa forma, Perú encabeza la lista con 49 fallos en contra, le sigue Guatemala con 34, y luego Argentina con 30. Continúan Venezuela con 26 y Colombia con 24. Siguen otros países.

Por cierto el sistema europeo de derechos humanos tiene muchos más fallos, pues el acceso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos es directo ( no hay Comisión, como sí sucede en el ámbito interamericano) y, sin embargo, este baremo del número de fallos es importante, a efectos de medir cuál es el grado de cumplimiento de los estándares de derechos humanos por parte de los países, desde 1988, año de dación del primer fallo en nuestra región, en relación a la Convención Americana de Derechos Humanos.

El enlace es el siguiente: https://www.corteidh.or.cr/docs/informe2020/espanol.pdf

Saludos cordiales,

Edwin Figueroa Gutarra  

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